• Trastorno disfórico premenstrual (TDPM)

    Trastorno disfórico premenstrual (TDPM)

    La mayoría de las mujeres ha sufrido las molestias del síndrome premenstrual, en el cual se experimentan una amplia gama de síntomas físicos y emocionales, que ocurren aproximadamente de cinco a diez días antes de que una mujer comience su ciclo menstrual. Por lo general, estos síntomas disminuyen y tienden a desaparecer cuando comienza el periodo, o poco tiempo después.

    Sin embargo, dentro del DSM V se incluye, entre otros, un nuevo trastorno: el Trastorno Disfórico Premenstrual. Para que un padecimiento se considere un trastorno, éste debe afectar la vida de quien lo padece, interfiriendo en sus actividades cotidianas y disminuyendo su funcionalidad. El Trastorno Disfórico Premenstrual es una afección en la cual una mujer tiene síntomas de depresión graves, irritabilidad y tensión antes de la menstruación. Como se mencionó anteriormente, dichos síntomas interfieren en la vida de quien lo padece, por lo que son más intensos que los que se observan con el síndrome premenstrual.

    Causas

    De acuerdo con el National Institute of Mental Health, las mujeres con TDPM no necesariamente tienen cambios hormonales inusuales, pero sí responden diferente a estos cambios. Además, pueden tener antecedentes de otros trastornos del estado de ánimo y diferencias en la química del cerebro que hacen que sean más sensibles a los cambios hormonales relacionados con la menstruación. Los científicos están investigando de qué manera el aumento y la disminución cíclica de los estrógenos y otras hormonas pueden afectar la química del cerebro que está relacionada con este trastorno.

    Sin embargo, se ha encontrado que existen algunos factores que pueden influir para que se presente este trastrono:

    • Alcoholismo
    • Tener sobrepeso
    • Tomar grandes cantidades de cafeína
    • Tener una madre con antecedentes de este trastorno
    • Falta de ejercicio

    Síntomas

    De acuerdo al DSM V, los criterios diagnósticos para el TDPM son los siguientes:

    • Al menos 5 de los síntomas deben estar presentes durante la mayor parte del día de la última semana de la fase lútea en la mayoría de los ciclos menstruales del último año, que empiezan a remitir al inicio de la menstruación y son mínimos a ausentes en la semana siguiente a la menstruación.

    Uno o más de los siguientes síntomas:

    1. Marcada labilidad afectiva
    2. Marcada irritabilidad o enojo o incremento de los conflictos interpersonales
    3. Marcada ansiedad o tensión

    Uno o más de los siguientes síntomas adicionales:

    1. Disminución en el interés de las actividades usuales
    2. Dificultad subjetiva en la concentración
    3. Letargia, fatiga fácil, marcada falta de energía
    4. Marcados cambios en el apetito
    5. Hipersomnia o insomnio
    6. Sensación de estar abrumada o fuera de control
    7. Síntomas físicos, sensibilidad mamaria, distensión abdominal
    • Estas alteraciones interfieren acusadamente con las actividades cotidianas, relaciones interpersonales, actividades sociales.
    • La alteración no representa una simple exacerbación de síntomas de otro trastorno.
    • Los síntomas deben ser corroborados por técnicas de valoración diaria y prospectiva por al menos dos ciclos sintomáticos consecutivos.
    • Los síntomas no se atribuyen a los efectos fisiológicos de una sustancia o a otra condición médica.

    Diagnóstico

    El Trastorno Disfórico Premenstrual no se puede diagnosticar con ningún examen físico ni pruebas de laboratorio. Se debe elaborar la historia clínica completa y llevar a cabo un examen físico (incluyendo un examen pélvico) y una evaluación psiquiátrica para hacer un diagnóstico diferencial y poder descartar otras afecciones.

    Las mujeres pueden llevar un calendario o registro de los síntomas que le causan mayor molestia y los momentos en que se presentan. De este modo, la información recopilada puede ser de utilidad para el médico o especialista para determinar si se trata de TDPM y así proporcionar un tratamiento adecuado.

    Tratamiento

    Aunque ya se había hablado de este trastorno anteriormente, ahora que forma parte de manera oficial en el DSM V es muy probable que utilicen atidepresivos específicos para tratarlo. Lo anterior, desde un punto de vista personal, parece una manera de vender más por parte de las farmacéuticas, además de que se puede correr el riesgo de medicar cuando no es necesario. No obstante, dejo a consideración de cada quién la opinión acerca del uso de psicofármacos.

    Cabe destacar que una de las cosas que más puede ayudar para el manejo de este padecimiento es modificar algunos hábitos y adquirir un estilo de vida saludable:

    • Tener una dieta balanceada que incluya frutas y verduras, así como disminuir o evitar el consumo de sal, azúcar, alcohol y cafeína.
    • Hacer ejercicio regularmente.
    • Si se padecen problemas de insomnio o hipersomnia, se debe procurar tener una adecuada higiene del sueño, cambiando ciertos hábitos (como el consumo de cafeína, dormir durante el día, tener la televisión prendida a la hora de dormir, etc.)

    Así mismo, la terapia cognitivo conductual puede ser útil en el tratamiento de los síntomas emocionales, en lugar de recurrir como primera opción a los psicofármacos.

    En cuanto a los síntomas físicos, los especialistas pueden prescribir analgésicos para disminuirlos.

    Si cree que usted o alguna persona cercana puede padecer este trastorno, no dude en consultar a un especialista, ya que con un diagnóstico oportuno y el tratamiento apropiado, los síntomas pueden disminuir a niveles tolerables o incluso desaparecer.

    Recuerda que tu opinión es muy importante para nosotros, por lo que esperamos tus comentarios acerca del artículo o sugerencias.

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