• Motivación: Las bases neurofisiológicas

    Motivación: Las bases neurofisiológicas

    Cuando pretendemos explicar por qué actuamos de cierta manera, estamos abordando los móviles de nuestra conducta. “Motivación” es el término que indica las condiciones que activan al organismo a ejecutar acciones dirigidas hacia objetivos determinados. Cuando una conducta tiene una dirección y un objetivo se dice que está motivada. La motivación es un concepto que en cierta medida permite explicar las variaciones individuales en las respuestas a estímulos; es decir, que la respuesta a un estímulo determinado no solamente depende de sus características, sino también de las condiciones internas del organismo. Las motivaciones de la conducta son muy complejas.

    Aquí nos referiremos únicamente a las motivaciones primarias en las que existe un sustrato biológico más o menos definido: hambre, sed, conducta sexual. Otras motivaciones son secundarias y están generadas por el aprendizaje. Nos referiremos únicamente a los mecanismos cerebrales que han sido identificados, aunque es claro que el cerebro está bajo la influencia de cambios bioquímicos (hormonales, metabólicos, etcetera). En general las motivaciones primarias o fisiológicas se relacionan con la perseveración del individuo (hambre, sed, temperatura, reacciones de defensa) y de la especie (conductas sexuales y maternales).

    El asiento cerebral de estos procesos se encuentra en el sistema límbico, conjunto de estructuras situadas al rededor del hilio de los hemisferios cerebrales, filogenéticamente muy antiguas, y cuyo desarrollo y organización son similares en los mamíferos incluyendo al hombre. lo cual sugiere que tienen un papel esencial en procesos básicos que les son comunes. La participación funcional del sistema límbico, en particular del hipotálamo, en las motivaciones básicas ha sido demostrada experimentalmente. El hipotálamo constituye un nexo entre regiones cerebrales superiores (tálamo, sistema límbico y corteza) y regiones inferiores ( mescencéfalo y tallo cerebral). Recibe información sobre el estado metabólico del organismo y envía impulsos que mantienen la homeostásis. Esta función es manifiesta en las lesiones del hipotálamo.

    La evidencia experimental es que la conducta alimentaria se inicia a nivel del hipotálamo. La estimulación del hipotálamo lateral produce ingestión de alimentos y su destrucción o daño produce afagia. La estimulación de una zona en el hipotálamo ventromedial detiene la ingestión de alimentos por lo que se le ha designado “centro de la saciedad”, y su destrucción o daño produce hiperfagia, que puede conducir a la obesidad. Beber también tiene su sustrato biológico en el hipotálamo; la estimulación de una zona localizada en su parte media, cerca del núcleo paraventricular, produce sed, motivando la conducta de beber, y su destrucción o daño de esta “área dispógena” produce adipsia.

    El hipotálamo desempeña también un papel fundamental en el control de la conducta sexual, que con la conducta maternal permite la supervivencia de la especie. El hipotálamo lleva a cabo esta actividad a través de influencias endócrinas (testosterona, estrogenos, progesterona) y por mecanismos nerviosos directos. Se ha establecido que el “centro” de la conducta sexual del macho se localiza en el área preótica medial del hipotálamo, dado que la estimulación de esta región promueve la conducta sexual y su lesión la inhibe aun cuando el animal tenga testículos y testosterona. Las ratas castradas presentan conductas sexuales cuando se les administra testosterona en esta región. En la hembra las lesiones en la región del hipotálamo anterior alteran la respuesta de arqueo de la columna vertebral. La estimulación de esta área mediante la aplicación directa de estrogenos produce conducta sexual.

    La búsqueda del circuito neural de la recompensa comenzó aproximadamente hace 30 años con el descubrimiento de que un animal puede auto-estimular ciertas partes de su cerebro con corrientes eléctricas “auto-estimulación intracraneal” hasta llegar a la fatiga. Subsecuente mente sujetos humanos reportaron sentimientos de gran placer cuando se les estimularon mediante electrodos regiones discretas del cerebro durante intervenciones de cirugía cerebral. Más tarde se demostró que las neuronas que contienen dopamina localizadas en la región ventral tegmental del cerebro son críticas para los efectos reforzadores de la autoestimulación.

    Mediante técnicas conductuales y neuroquímicas se ha demostrado que la autoestimulación intracraneal aumenta significativamente la tasa de liberación de la dopamina metabolizada en el núcleo acumbens, área que en estudios anatómicos y neuroquímicos previos mostró estar inervada por neuronas del área ventral-tegmental. Cuando en animales de experimentación se remueve la dopamina del núcleo acumbens, los animales pierden interés y eventualmente interrumpen la autoadministración intravenosa de cocaína o de anfetamina.

    Estos hallazgos proveen información acerca del circuito neural de la recompensa y son un modelo animal de los seres humanos que abusan de drogas. Señalan el punto preciso en el cerebro donde estas drogas producen sus efectos placenteros.

    Las investigaciones avanzan en la dirección de poder determinar con precisión las neuronas dopamínicas mediadoras del reforzamiento e identificar y comprender la características de las neuronas “meta” que inervan a las neuronas domapínicas. Esto sería un paso para elucidar el circuito completo de recompensa, del cual forman parte las neuronas que utilizan dopamina. Cuando las vías de ingreso y egreso sean conocidas, será posible determinar los neurotransmisores implicados.

    Se procede ya a explotar la actividad total del circuito y la posiblidad de influir en ella mediante fármacos. Por ejemplo, se sabe que algunos de los neuropéptidos recientemente estudiados influyen en la actividad de las neuronas que contienen dopamina y se diseñan análogos de estos péptidos posiblemente útiles en el tratamiento de varias condiciones patológicas en las cuales se sabe que hay una disfunción del sistema dopamínico. Por otra parte, se estudian las circunstancias ambientales bajo las cuales la actividad de las neuronas dopaminérgicas está aumentada o disminuida.

    Un hecho establecido es que en las regiones subcorticales del cerebro hay dos sistemas en equilibrio antagónico: un sistema de reforzamiento positivo y otro de reforzamiento negativo. Si una forma de conducta es gratificante, se facilita su repetición; si no lo es, o suscita sensaciones desagradables. Tiende a no repetirse.

    El descubrimiento de estos mecanismos neurales organizados como centros duales, antagónicos y que refuerzan positiva o negativamente la conducta, de acuerdo con las cualidades placenteras o displacenteras de excitación, es un avance importante en el conocimiento de las bases neurofisiológicas de las motivaciones.

    Fuente

    1. “Psicología Médica”.  Fondo de Cultura Económica México , 2008.  pp. 268-271.

    Parkez, C,M. “Bereavement”, Br. J. Psychiatr. num. 146 (1985), pp 22-45.

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