• Funcionalidad y tipos de memoria.

    Funcionalidad y tipos de memoria.

    ¿Sabías que la memoria tiene varias vías para almacenar la información y cada una nos ayuda a aprender cosas diferentes e incluso para determinar quiénes somos?

    La memoria es la capacidad de grabar, conservar y reproducir las experiencias y acontecimientos que vivimos día a día. Nos permite almacenar y evocar imágenes, escenarios del pasado, situaciones, datos e información lo cual nos provee una base de información que nos posibilita determinar quiénes somos, nuestra historia de vida y desde ahí asimilar las situaciones que vivimos.

    La memoria es un proceso tan complejo y elaborado que, gracias a diversas investigaciones Neuropsicológicas, se ha podido establecer que se compone de diversos sistemas interconectados con diferentes propósitos los cuales están ubicados en varias áreas del cerebro, es por ello que las fallas en la memoria pueden deberse a diversos desajustes en el proceso. Cada uno de los componentes de la memoria guarda información distinta que va desde datos autobiográficos, recuerdos, imágenes, conocimientos, habilidades, etcétera. Toda esta información es almacenada en periodos de tiempo variables que van desde segundos hasta toda la vida.

    Debido a esta temporalidad, la memoria se puede dividir en dos etapas las cuales pueden ser subsecuentes: Memoria de corto plazo (MCP) y memoria de largo plazo (MLP). Al llegar un estímulo del exterior, éste es captado por los registros sensoriales (los sentidos), ésta información es recibida por lo que se conoce como Memoria Sensorial, la cual se encarga de registrar lo procedente del ambiente para después transmitírselo a la MCP. La Memoria a corto plazo almacena una cantidad limitada de información (por lo general entre 7 y 12 dígitos) cómo un nombre o un número telefónico, la cual permanece por un periodo corto de tiempo. Es la memoria  que recibe los estímulos que acaban de ser percibidos, es frágil y vulnerable a las interferencias. Esta memoria a corto plazo se da debido a un cambio eléctrico de corta duración producido en las neuronas. Sin embargo si se da una constante repetición de la información o de la experiencia, los cambios eléctricos efímeros pueden producir una activación en otros mecanismos de la sinapsis neuronal, generando un proceso de neuroplasticidad, el cambio producido en la sinapsis de las neuronas genera que la información pase al siguiente estadio denominado Memoria a largo plazo. Esta memoria tiene la capacidad de almacenar grandes cantidades de información por tiempo indefinido, por lo que es duradera, mucho más estable y poco vulnerable a interferencias. Gracias a ella podemos recordar quiénes somos, a nuestra familia, amigos, nuestra infancia, en dónde vivimos, lo que hemos estudiado.

    El aprendizaje y la memoria están íntimamente relacionados, ya que lo que vamos aprendiendo día a día y además tiene un grado de importancia o relevancia para nosotros se almacena en la memoria a largo plazo, esto es debido a un proceso denominado consolidación de la memoria, en el cual los cambios neurales que se dan por la reiteración de la MCP hacen que la información sea almacenada en la memoria a largo plazo.

    Por otro lado, el aprendizaje da lugar a algo denominado Memoria implícita y procedimental. Ésta última tiene que ver con habilidades y destrezas, mientras que la implícita con un proceso filogenético de aprendizaje, el cual está asociado a la capacidad de cada persona para hacer algo (diferencias de género y entre individuos), a la adaptación y supervivencia de la especie. Ambos tipos de memorias en conjunto nos permiten aprender algo sin darnos cuenta, es decir de manera automática o inconsciente, tiene que ver con cómo hacemos las cosas cotidianamente por ejemplo el montar una bicicleta, conducir, dejar de asustarnos cuando oímos un ruido (habituación), cocinar, salivar cuando vemos comida; por lo tanto su expresión es automática y se perfecciona con la práctica.

    La memoria explícita y declarativa, se da de manera intencional y consciente, almacena la información y el conocimiento que tenemos del mundo que nos rodea, de nuestras experiencias personales, de lugares, acontecimientos y personas. El almacenamiento de hechos se conoce como memoria semántica y el de eventos autobiográficos como memoria episódica. Este tipo de memoria, explícita y declarativa, puede adquirirse con pocos ensayos y es flexible, es decir, se puede reproducir en otras situaciones diferentes a las que se obtuvo la información. Esta memoria se relaciona con el aprendizaje relacional, el cual permite adquirir y comparar información de lugares, hechos, personas, por lo que se utilizan diversas zonas importantes del cerebro como la neocorteza.  Una forma de memoria explícita es la Memoria de Trabajo, la cual nos permite retener información por un pequeño periodo de tiempo, por ejemplo algo que nos acaban de decir o algo que acabamos de pensar, por lo que nos sirve para razonar algo en ese momento, resolver problemas o tomar decisiones.

    Como se puede ver, el proceso de retener algo en nuestra memoria es muy complejo y tiene diversas vías para poder almacenarlo, incluso sin que seamos conscientes de que estamos memorizando cierta información, lo que nos lleva de inmediato a aprender y posteriormente a ser capaces de reproducir aquella información guardada. Gracias a nuestra memoria, conocemos el mundo que nos rodea, podemos convivir socialmente, trabajar, estudiar, comer, vestirnos, saber que no gusta y que no, simplemente gracias a ella sabemos quiénes somos.

     

    Bibliografía.

    Alonso, J. I. (2007). Psicología. México: McGraw-Hill.

    Bernal, I. M. (2005). Psicobiología del aprendizaje y la memoria. Cuadernos de Información y Comunicación(10), 221-233.

    Pérez-García, G., Liy-Salmerón, G., & Meneses, A. (2006). Receptores Serotonérgicos y Memoria. Revista Mexicana de Análisis de la Conducta, 32(2), 241-269.

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